
La intervención quirúrgica de la catarata es un procedimiento que se realiza para retirar el cristalino del ojo que se ha vuelto opaco con el fin de mejorar la visión.
Este procedimiento casi siempre incluye el reemplazo del cristalino del ojo con un cristalino artificial.
Las técnicas quirúrgicas existentes son básicamente dos:
En la técnica extracapsular la catarata se extrae íntegra del interior del ojo, para lo que se requiere el hacer una incisión amplia (8–10mm) y 5 ó 6 puntos de sutura para cerrarla. Esto genera una irregularidad en la superfície corneal, astigmatismo, y hace que la recuperación visual sea lenta.
Esta técnica es la de mayor uso en la actualidad y permite, mediante una pequeña incisión que no requiere puntos, el pulverizar y aspirar la catarata mediante ultrasonidos. A continuación se introduce una lente intraocular para corregir el astigmatismo y la recuperación visual es prácticamente inmediata.