
Cuando se habla de corregir los defectos de refracción, se habla de compensar ópticamente dichos defectos.
Dos opciones permiten una buena visión, así como enfocar correctamente las imágenes sobre la retina. Dichas opciones son: el uso de gafas y el uso de lentillas.
Una tercera opción busca el mismo fin de forma permanente, reduciendo y, en muchos casos, obviando la necesidad de usar gafas y lentillas. Esta tercera opción es la cirugía refractiva, de la cual hablaremos mas adelante en el apartado de Lasik
Corrigen de forma simple los defectos de refracción y no suponen riesgo alguno excepto en accidentes con rotura de cristales. Por otra parte suponen, cada día mas, una carga estética para el paciente, así como un impedimento ante la práctica de ciertas actividades deportivas o profesionales.
Con su empleo y utilización se obtiene una excelente calidad visual, incluso en los casos de alta graduación. Hay pacientes que no logran adaptarse a
ellas y otros desarrollan cierta intolerancia por problemas propios, tales como falta de lágrima, alergia,etc.
En lo referente a su uso, requiere de unos cuidados de limpieza e higiene. Su mayor precaución es no utilizarlas durante el baño en piscinas o playas.